Reinicio la marcha y sigue lloviendo. Cada vez llueve más fuerte… El chubasquero ya no puede repeler más agua, ahora traga… el chubasquero interior del traje ídem de lo mismo… Parece que acabe de salir de la playa. El resultado después de seis horas bajo la lluvia es: sopa de Vicens…
Se me cuela agua en el GPS y se para. Utilizo el alternativo (teléfono móvil) y también pasa lo mismo, resultado: sin GPS’ en medio de la nada y lloviendo mares.
Paro a repostar, después de dos cambios de ropa y a doscientos kilómetros del destino sin gadgets que me guíen, decido seguir.
La lluvia empieza a remitir, pero los trece grados de temperatura no ayudan mucho. Me acuerdo bastate del mecánico de la moto ya uqe salí dos días más tarde para que me dejase lo puños calefactables en condiciones y sólo duraron hasta Bremen… grgrgrgrgr…
Bueno, la cosa mejora y con ella la carretera se vuelve más divertida y el paisaje empieza a desplegarse ante mis ojos.
Llego a las siete y media de la tarde a Vikhammer. El camping es también hotel y decido coger una habitación. Al menos dormiré calentito…
Nota: cuando empecé a preparar el viaje, estuve mirando la ruta en el google earth y maps… comentar que no salen ni una cuarta parte de los sitios reales que me voy encontrando. Gasolineras, campings… hay a “espuertas” y de Oslo hacia el norte se van incrementando. Y yo que estaba acojonado por el tema de gasolineras….
Temperatura media: 13º lluvia del “copón”…
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